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Genealogía de sofá. En busca de Cayetano Godino

Muchas veces, cuando iniciamos nuestra andadura en la genealogía online, guardamos muchas expectativas acerca de lo que vamos a encontrar. ¡Hay tantos registros digitalizados en el mundo! Desgraciadamente, pocas horas más tarde la ausencia total de descubrimiento alguno nos hará creer -ese sentimiento tan generalizado en el genealogista- que nuestros antepasados estuvieron, durante generaciones, inclusos en un programa de protección de testigos. Y de los buenos.

¡Que el ánimo no decaiga! La genealogía online puede ser tediosa, pero cada vez es más factible que podamos indagar en nuestra historia desde casa, aunque debamos tener en cuenta, previamente, varios puntos clave. A saber:

 

  • Hoy bannersen día, y seguirá siendo así durante décadas, la investigación online será, en la mayoría de los casos, tan sólo un complemento a la presencial. El 99% de los registros parroquiales del mundo -los que nos darán la información básica para avanzar- no están digitalizados, ni preveen estarlo en bastante tiempo.

 

  • Digitalizado no significa indexado. Muchos documentos han sido escaneados y colgados en la red, pero no basta con meter el nombre y el apellido buscado en un cajetín para encontrar toda la información. La mayoría no han sido indexados (esto es, transcritos a una base de datos) como para que ese método funcione y, si lo han sido, no siempre de la forma más correcta del mundo. Veremos ejemplos claros, ¡y sangrantes!, en este post.

Habremos, pues, de buscar estrategias que faciliten nuestra investigación. Hoy, para ejemplificar lo que puede ser una investigación genealógica online de las sencillas (es decir: aquella en la que contamos con registros digitalizados y parcialmente indexados), os traemos una macabra historia de principios del siglo XX: la del Petiso Orejudo, un niño asesino que conmocionó al Buenos Aires que recién despertaba al nuevo siglo y cuya historia, si no hubiera sido por el ligero detallito de la afición del Petiso por torturar y matar congéneres, habría sido una de tantas en aquellas calles de emigración, miseria y hambre.

Pero, ¿de quién estamos hablando?

Petiso

Ésa es la pregunta por la que debemos empezar siempre en nuestra investigación. ¿Qué es lo que sabemos del objeto de nuestra búsqueda? En este caso, por haber sido un personaje tristemente público, bastante. Cayetano Santos Godino nació en Buenos Aires el 31 de octubre de 1896, dentro de una familia de emigrantes italianos y bastante desestructurada: Fiore Godino, el padre, era un alcohólico maltratador tanto con su mujer, Lucia Ruffo, como con sus hijos. Cayetano, que nunca llegaría a saber escribir, inició su furia asesina cuando contaba con apenas ocho años de edad: en 1904, intentó asesinar a Miguel DePaoli, de dos años de edad, a golpes; lo volvería a intentar con la pequeña Ana Neri al año después, y lo consiguió por primera vez en 1906, cuando enterró viva a María Rosa Face, de la misma edad que los anteriores. Denunciado frecuentemente por sus padres, que, aunque desconocedores de los ataques a los niños, no eran capaces de controlarle y habían comenzado a ver cómo su hijo torturaba pequeños animales, en 1912 prendió fuego a una taberna y pronunció la que, sin lugar a dudas, sería su frase más conocida: “Me gusta ver trabajar a los bomberos… Es lindo ver cómo caen en el fuego.”

Petiso2La espiral de violencia en la que entró el Petiso en 1912, poco después de cumplir los quince años, supuso su descubrimiento, pero también la muerte de varios niños inocentes: Arturo Laurora, de trece años, en enero, al que golpeó y violó, a Reyna Bonita Vaínicoff, a quien prendió fuego en marzo, y Gesualdo Giordano, el último, al que mató incrustándole un clavo en la cabeza, en el mes de diciembre. Internado en un sanatorio mental cuando se descubrió su culpabilidad, al intentar atacar a otros internos se le trasladó a la prisión de máxima seguridad de Ushuaia, la cárcel del fin del mundo, donde le operaron sus descomunales orejas en un intento de acabar con su maldad intrínseca. No lo consiguieron, obviamente, y Godino murió allí en 1944, puede que por una enfermedad, puede que asesinado por el resto de presos. Una vida muy poco ejemplar, pero que lo hizo convertirse en uno de los personajes más tristemente conocidos de Argentina.

Podéis leer más información de Godino en el post de La cantera de Babí“La triste felicidad de Cayetano Godino”.

Al acecho del asesino

Para esta pequeña investigación utilizaremos el sistema gratuito de Familysearch, que, hoy por hoy, es el mayor contenedor de documentación genealógica a lo largo del mundo. Miramos su lista de documentación relativa a Argentina. Las dos colecciones que coinciden con lugar y fechas de nuestra investigación son:

Nos encontramos el primer problema, esperable: Buenos Aires (para no confundir la ciudad con la provincia, recibe en estos registros el nombre de Capital Federal) es una ciudad muy grande. MUY grande. Pero, como todas, dividida en parroquias. Si bien usaremos el motor de búsqueda, aprovechando que estos documentos sí están indexados, es bueno que localicemos primero la parroquia en la que hallaremos nuestros datos. Y, para eso, nada mejor que los mapas de Google Maps para, al más puro estilo CSI, “cercar” al asesino -en este caso, la expresión es literal-:

Mapa

1. Parroquia de San Cristóbal
2. Cruce entre Deán Funes y Chiclana, donde Godino ataca, el 16.11.1912, a Carmen Ghitonne
3. Situación de la estación Vail entre Carlos Calvo y Oruro, que Petiso incendia en 9.1912
4. Colombres 632, donde quema los párpados a Julio Botte el 15.9.1912
5. 24 de noviembre 632, donde reside con sus padres cuando éstos  lo denuncian en 1906
6. Entre Ríos 538, donde prende fuego a Reyna Bonita el 7.3.1912
7. General Urquiza 1970, residencia del Petiso cuando es capturado en 12.1912
8. Lugar donde se halla el cadáver de Giordano el 3.12.1912

El Petiso era un criminal bastante confiado, que siempre actuó en su propio barrio. Gracias por la parte que nos toca, Cayetano (¡pero  sólo por esa parte!). Si trazamos ocho puntos con algunas de las localizaciones en las que lo sitúan los periódicos de la época (y que hoy día reproduce, para todos los públicos, Wikipedia), vemos que todos están alrededor del número 1: la parroquia de San Cristóbal. He ahí el camino que habremos de seguir.

Siguiendo los pasos del Petiso

Nos vamos al buscador de Familysearch, puerta abierta a todo un mundo de resultados genealógicos exitosos… si se sabe cómo y si hay suerte, porque, de mano, nunca la hay. Al turrón: apellidos, Santos Godino (aunque Santos fuera, en realidad, el segundo nombre) Lugar, Buenos Aires. Resultados: FRACASO ESTREPITOSO. ¡Ni un solo resultado! Apellidos, Godino Ruffo, lugar, Buenos Aires. Tampoco. Apellidos, Godino, lugar, Buenos Aires. Ahora, demasiados resultados.

RuffoGodinoVamos a concretar un poco más. ¿Qué tal si, en vez de Buenos Aires, escribimos Argentina, y probamos suerte solo poniendo los apellidos de los padres y dejando en blanco el campo de la persona principal, como muestra la imagen derecha? Hay que tener en cuenta que los lugares, a veces, bailan un poco, y puede convenirnos más concretarlos o, por el contrario, ampliarlos para obtener más resultados. Y… ¿qué ocurre? Premio. Cayetano y tres de sus hermanas: Bombina, bautizada el 29.6.1899 en la parroquia de San Cristóbal (¡ahí está!), Cayetano, bautizado el 4.9.1897 (que a nadie extrañe tanta diferencia entre el nacimiento y el bautismo, algo habitual en ciertos años, ciertos lugares y ciertos tipos de familias) en la misma iglesia y las mayores, Julia y Rosa, la segunda nacida en Uruguay (estos registros están indexados, pero no digitalizados), casándose en Nuestra Señora de Balvanera en 1902 y 1906.

Un mero vistazo a los resultados nos descubre por qué no siempre debemos fiarnos de la indexación y abandonar al primer fracaso: Fiore Godino, el padre, aparece como Floro, Tiore o Fiore y la madre, Lucia Ruffo, como Lucia, Luisa o, incluso, ¡Acaropita!. Primera regla: no desistir al primer intento. Segunda regla: Ni todos los indexadores son expertos en paleografía, ni todas las letras fáciles de entender. 

Petiso3

Busquemos más, probemos todas las combinaciones posibles. Busquemos como persona principal a Fiore, o a Floro, o a Tiore Godino, o a Lucia, o Luisa, o incluso a Acaropita Godino. Aunque la búsqueda parezca inverosímil, ya sabemos los datos suficientes como para descartar los resultados que no son los nuestros e identificar los que sí nos sirven. Por muy tedioso que parezca, ésta es la parte sencilla, así que mejor exprimirla lo más posible. Así, buscando como persona principal a Lucia Ruffo en Argentina, nos aparece también la referencia de la familia en el censo de 1895. Un gran paso, aunque no lo parezca, que nos ha evitado tener que localizar el distrito correspondiente para poder buscarlo en el libro digitalizado.

Los resultados

No hemos tardado ni una hora (¡ojo, que ya hemos dicho antes que esta era de las búsquedas sencillas! De las complejas, que nos llevarán mucho más tiempo y esfuerzo, ya habrá tiempo a hablar), y ya hemos sacado toda esta información de la familia del Petiso:

  • Que sus padres, Fiore Godino y Lucia Ruffo, fueron naturales de Italia, casados. Que él, Fiore, nació alrededor de 1855, y ella, Lucia, alrededor de 1867.
  • Que Petiso tuvo dos hermanas mayores, Josefa (1873) y Julia (1886), que nacieron en Italia. Este dato, y los anteriores, que deducimos por el censo de 1895 (donde el apellido del padre consta como “Gurino”), nos muestran que Lucia Ruffo, doce años menor que su marido, se convirtió en madre con tan sólo dieciséis años.
  • Julia Godino, la hermana mayor del Petiso, casó en 18 de enero de 1902 con otro emigrante italiano, Miguel Fino (hijo de Natalio Fino y Teresa Fillicetti), siendo testigos Francisco Milani y Maria Rosa Ruffo -padrinos, como veremos, de su hermana Bombina-.
  • Rosina Godino, la segunda, casó en 22 de septiembre de 1906 -probablemente desconociendo que su hermano Cayetano ya había emprendido, siendo apenas un niño, la carrera criminal que le llevaría a la fama- con Ernesto Briamonte, también italiano, hijo de Miguel Briamonte y Felisa Gualana, siendo testigos Alfonso Larocca y Carmen la Bona.
  • Una tercera hermana, Rosina, nació en Montevideo (Uruguay) el 1 de septiembre de 1889.
  • Margarita, la cuarta hija, nació, ya en Argentina, sobre 1891. Y el quinto, Antonio -el que, según algunas crónicas periodísticas de la época, padecía de fuertes ataques de epilepsia-, sobre 1893.
  • Petiso Orejudo fue el sexto hijo del matrimonio (o, al menos, el sexto que sobrepasó la edad infantil). Lo llamaron Cayetano Santos y nació el 31 de octubre de 1896, en la calle Cochabamba 2849, donde residían sus padres, a la sazón de 42 y 35 años. Bautizado el 4 de septiembre de 1897 por Juan Bautista Fortini, párroco de San Cristóbal, sus padrinos fueron Antonio Turriace e Isabel Unone, ambos italianos.
  • Hubo una séptima hermana, Bombina Santos. Nació el 29 de marzo de 1899, siendo bautizada el 29 de junio por José Bertocci, párroco de San Cristóbal. Bombina nació en la calle Liniers 495, residencia de sus padres por aquel entonces, y fue apadrinada por Francisco Milano y María Rosa Ruffo, ambos italianos.
  • En algunas crónicas de la época el Petiso también reconoce tener un octavo y último hermano, José, nacido sobre 1900.

Los documentos por los cuales elaboramos nuestra historia o genealogía suelen ser fríos, pero también nos pueden dar idea de tragedias más humanas. En el caso del Petiso, la extrema movilidad de sus padres, de los que en menos de veinte años ya documentamos, al menos, cuatro cambios de vivienda en aquella zona pobre de Buenos Aires -1896: Cochabamba 2849, 1899-1902: Liniers 495, 1906: 24 de noviembre, 632, 1912: General Urquiza, 1970- nos está hablando, probablemente, de las deudas que los acuciaban, de la miseria en la que se criaron los Godino. A fin de cuentas, eso es la genealogía, porque también eso es su madre, la historia: relacionar datos objetivos, obtenidos con rigor, para acabar construyendo, con el factor humano de por medio, lo ocurrido.

¿Listos para seguir profundizando en la investigación genealógica desde casa, en bata y zapatillas? Agárrense los machos, ¡porque no hemos hecho más que empezar!

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